El corazón que tuvo que morir para verse a si mismo ...historia de dos corazones heridos
- Bren Núñez
- 22 jul 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 25 jul 2025
Esta es la historia de dos corazones heridos
que eligieron caminos distintos para conocerse a si mismos.
Uno eligió quedarse en la vida
y el otro eligió partir
Ambos caminos fueron dignos
Ambos, sagrados.
Habia una vez un corazón que no sabía como voltear a verse a si mismo,
no conocía su forma, ni su olor, ni su histria
Era tan ensordecedor el no saber de si mismo
que dudaba inlcuso de su existencia
Estar vivo
se sentía como una farsa que debía interpretar cada día
Dentro de el, latía una verdad silenciada
No hay dolor mas profundo que el no conocerte a ti mismo,
El dolor de sentirte muerto en vida.
El corazón buscaba constantemente verse en el espejo de otro corazón que pudiera reflejarlo como una última esperanza de conocerse a si mismo.
Ese corazón buscaba desesperadamente un espejo.
Alguien que pudiera reflejarlo.
Un alma que, al mirarlo, le devolviera su rostro.
Y un día, la vida le concedió ese deseo.
Encontró otro corazón.Uno capaz de reflejar su luz…y también su sombra.
Vio en él su ternura, su generosidad, su nobleza.
Los dos corazones no soportaron lo que vieron en el otro.
Se reclamaban mutuamente por sus oscuridades,
sin entender que lo que dolía no era el otro…
sino el espejo.
Ambos anhelaban ser vistos con amor,
pero no sabían dárselo a sí mismos.
Y la única mirada que podía aliviar su dolor
no era la del otro…
Era la propia.
No soportaron sostener la sombra
y tomaron caminos distintos.
Uno eligió buscar otro reflejo.
El otro eligió mirarse sin necesidad de espejo.
Y encontró la forma…
Descubrió que al mirarse con verdadpodía sostener y aliviar su dolor.
Esa mirada era un bálsamo lunar,
una luz suave que derretía el hielo del corazón
hasta llegar a su esencia más pura.
Había encontrado
la forma más profunda de amor:
la que nace de contemplar tu propia alma.
El otro corazón siguió caminando.
Con resentimiento por no haberse sentido visto.
Con culpa.
Con rabia.
A veces se preguntaba qué había sido del otro corazón.
Y algo dentro de él…
sabía que el otro se había transformado.
Anhelaba volver a ser mirado,
esta vez con esa misma mirada:l
a de la verdad.
La de la compasión.
La del reconocimiento.
Pero su sangre comenzó a envenenarse
.La culpa lo fue cerrando.
La rabia se volvió muralla.
Y poco a poco,
levantó jaulas para no verse a sí mismo.
Creyó que se protegía del mundo…
pero en realidad,
se protegía de sí.
Hasta que un día,
las defensas colapsaron.
Su sistema, su cuerpo, su alma…
se rindieron en un grito desesperado:
“No quiero seguir luchando.”
Ese corazón eligió la muerte como sanación.
No como castigo.
No como derrota.
Sino como camino de regreso.
Libre del cuerpo.
Libre del juicio.
Libre del sufrimiento.
Y por fin,pudo verse.
Y al verse,también encontró a Dios.
El corazón que eligió quedarse en la vida
se sorprendió por la decisión del otro.
Sintió culpa.
Culpa por haber elegido el camino de la vida.
Culpa por haber encontrado la sanación en otra dirección.
Pero entonces comprendió…
que la muerte no era el final,
sino un puente.
Y que lo que había dolido tanto,
era sólo la expresión de una herida común.
Ambos corazones habían buscado lo mismo:
Verse.Amarse.Regresar.
Solo que lo hicieron
por caminos distintos.
El corazón que eligió la vidasusurró con amor:
“Veo tu elección con dignidad.
La muerte fue tu puente hacia la luz.
Ya no recuerdo tu cuerpo sin vida.
Solo veo tu corazón…
que por fin pudo reconocerse,
y conoció también a Dios.
Con esa mirada digna,te bendigo.
Y pido a Dios que bendiga tu regreso.
Que la luz de tu esencia te guíe siempre.
Amén.”

PRÁCTICA DE DESPEDIDA SANADORA
“Te veo. Te bendigo. Te dejo libre.”
Un ritual para cerrar el ciclo con un corazón que eligió partir
🌿 Elementos necesarios:
Una vela blanca
Un cuenco con agua
Una flor (rosa, lirio o la que sientas)
Una hoja de papel y pluma
Música suave opcional (cuencos, ambient celestial)
🌑 Preparación del espacio:
Prepara un altar pequeño con los elementos.Coloca la flor en el cuenco con agua como símbolo del alma que partió.Enciende la vela.Cierra los ojos. Respira.
✍️ Paso 1: Escribir la carta no dicha
Toma la hoja y escribe libremente a esa persona.Dile todo lo que no pudiste decir en vida.Dile lo que aún duele.Lo que aún no entiendes.Pero también…lo que has podido ver desde el alma.Incluye si puedes esta frase:
"Te veo.Te bendigo.Y te dejo libre para regresar a la luz.”
No te limites. Llora si lo necesitas. Respira. Escribir es canal.
🔥 Paso 2: Leer en voz alta como rezo
Lee tu carta frente a la vela y al cuenco.Imagina que el alma está presente, no como cuerpo…sino como esencia.Sin juicio.Solo con verdad.Y al terminar, coloca la carta debajo del cuenco con agua.
🕯️ Paso 3: Acto simbólico de liberación
Toca el agua.Rocía una gota sobre tu pecho.Y otra sobre la hoja.Di en voz alta:
“Te honro por el camino que elegiste.Lo entiendo con el alma, aunque duela en el cuerpo. Ya no sostendré lo que no me corresponde. Me quedo en la vida.Pero te acompaño en tu regreso al amor. Con esa mirada…Te bendigo.”
Cierra los ojos.Quédate en silencio al menos 1 minuto.
🌸 Paso 4: Cierre y gratitud
Apaga la vela lentamente, con presencia.Puedes dejar la flor en el cuenco hasta que se marchite naturalmente, como símbolo del proceso de integración.Luego, quema o entierra la carta.



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